Nada más me fui de casa, empecé a decir que no tenía hogar, que el mundo era mi hogar, ya que tenía unas ganas locas de recorrer mundo, de ir, venir, no asentarme. Tenía 16 años.
Con el paso del tiempo, empecé a decir que mi hogar era donde estaba mi madre, que donde estuviese ella yo tendría mi sitio, sería mi hogar, estaría cómoda, a salvo. Tenía 23 años.
Ahora que casi tengo 26 digo que mi hogar es donde yo esté bien, donde me sienta cómoda, donde tenga mi sitio, donde sienta que no estoy de paso, que no sobro... Ahora siento mi hogar a tu lado... Supongo que con el paso del tiempo, las cosas cambian, los valores cambian, cambiamos nosotros, y lo que antes nos servía ahora ya no. Lo que antes no veíamos ahora sí. Lo que antes queríamos ahora rechazamos...
Lo peor de todo es darse cuenta de estas cosas, porque el corazón parece encoger un poquito...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario